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Aves de Pinoso.1

Cultura

10-09- 14 Pájaro Collalba negra.  

Es una de las tres collalbas (pertenecen a la familia turdidae) que pueden observarse en Pinoso. Las otras dos (collalbas rubia y gris) son estivales, migrando a África a partir de finales del verano. Por su parte, la Collalba negra es una especie sedentaria, que habita los mismos lugares durante todo el año. Mide unos 18 cm. de longitud y presenta un plumaje general negro, salvo la base de su cola que es blanca. De todos modos, presentan un ligero dimorfismo sexual, con machos de un negro intenso y hembras pardonegruzcas.  

Es una especie mediterránea, que es más abundante y se encuentra mejor repartida en el levante y sureste, así como en el valle del Ebro; también aparece en el interior peninsular, pero de forma más dispersa, estando ausente en Galicia, cornisa cantábrica y País Vasco, así como de Baleares y Canarias.

Ocupa zonas cálidas, secas y pedregosas, generalmente en barrancos y ramblas, con taludes y cortados , zonas montañosas con laderas rocosas y pobladas de matorral, canteras, así como edificaciones abandonadas o no, e incluso puede habitar los extrarradios de pueblos y ciudades si hay naves o casas viejas junto a parcelas abiertas o descampados.En estas zonas suele desplazarse por los tejado de ruinas, rocas y el suelo en busca de sus presas: insectos y otros artrópodos (arañas, escorpiones), e incluso alguna pequeña lagartija.

Desde finales de febrero y principios de marzo los machos cantan desde posaderos destacados situados en su territorio, regalando el macho a la hembra palitos y algunas presas. Sitúan sus nidos en oquedades entre las rocas, paredes o ruinas, con una característica base de pequeñas piedrecillas, donde ponen de 4-6 huevos blanco-azulados, que incuban unos 17 días. Tras la incubación, nacen los pollos que son alimentados durante unos quince días y después los jóvenes se desplazan por las inmediaciones, siendo fácil de ver los grupos familiares moviéndose por su territorio. Puede realizar dos puestas al año.  

En Pinoso es un pájaro común, existiendo varias parejas en aquellos medios idóneos para la especie. De este modo, encuentro una pareja en el saladar del Rodriguillo, asociada a casas viejas, abandonadas y en ruinas, medio donde también aparece en los llanos del Culebrón, cerca del vertedero, en las casas del Sequé o en el Monte Coto, así como en algunos barrancos del Cabeço o en los alrededores del paraje de La Centenera. Es un pájaro fácil de ver en estas zonas, mostrándose con facillidad e incluso aguantando cierta proximidad al observador, moviéndose por los afloramientos rocosos, los tejados de las casas, muros y mojones así como posándose en las ramas de algún árbol seco que haya en las inmediaciones o simplemente en el suelo

12-7-2014  PETIRROJO (Erithacus rubecula):  

Pequeño pajarillo insectívoro, bastante conocido por la conspicua pechera roja que presenta, con las partes superiores de color pardo o pardo-oliváceo, a menudo muy confiado, mostrándose a poca distancia, bien desplazándose en el suelo o posado en alguna rama. Mide 13-14 cm., siendo algo más pequeño que un gorrión, algo rechoncho y no presenta dimorfismo sexual. Pertenece a la familia turdidae (familia que engloba otros pájaros ya vistos: Alzacola, Mirlo y otros como zorzales, roqueros, tarabillas, ruiseñor, collalbas, etc.) y es un pajarillo bastante territorial, incluso durante el invierno, riñendo con otros petirrojos vecinos e incluso con otros pajarillos similares. Es un pájaro forestal, con presencia de un sotobosque bien desarrollado y una densa vegetación arbustiva, aunque también ocupa setos arbustivos entre campos de cultivo, cultivos arbolados, parques y jardines.  

Como nidificante, es una especie principalmente eurosiberiana, más abundante en la mitad norte peninsular, ocupando en las regiones más termófilas de la mitad sur las zonas más frescas: sotos de ríos y áreas montañosas, principalmente en exposiciones de umbría. Purroy (1997) estima la población reproductora española entre 1.200.000 a 3.000.000 de parejas, con las mayores densidades en abedulares, robledales y alcornocales. Su dieta es principalmente insectívora, consumiendo hormigas y coleópteros, arañas y gusanos. En mayo-junio comienzan a criar, ubicando el nido en sitios variados: oculto entre la hojarasca del suelo, en algún espeso matorral o arbusto y en diferentes oquedades del sustrato, donde depositan de 4-5 huevos, incubados durante un par de semanas, tras lo que nacen los pollos y son alimentados por ambos padres, comenzando enseguida una nueva reproducción. Durante esta época, el celo y la territorialidad del petirrojo es particularmente intensa, por eso los jóvenes poseen un plumaje pardo y moteado, sin la característica mancha roja de pecho, garganta y cara, que es el estímulo que parece desencadenar la violenta respuesta territorial de este pajarillo.

La península Ibérica recibe un importante contingente invernal de aves procedentes del centro y norte de Europa, así como un desplazamiento hacia zonas más bajas de aquellas aves ibéricas que anidan en zonas de alta montaña. Los primeros migrantes llegan a finales de septiembre, aunque sobre todo en octubre, y permanecen hasta finales de marzo o principios de abril, ocupando campos de cultivo arbolados (olivares, naranjales), maquia mediterránea y otros medios donde incorpora la presencia de frutos a su dieta.

En Alicante, como reproductor, ocupa la zona norte y el interior de la provincia, acantonado en sectores montañosos, por encima de los 800 metros de altitud, así como en sotos de algunos ríos (por ejemplo en la cabecera del río Vinalopó). De todos modos, es curiosa la presencia de cierto contingente de petirrojos que permanecen en periodo primaveral y estival en zonas costeras del sur de Alicante, generalmente en lugares más frescos y húmedos: parques y jardines de la propia ciudad de Alicante o la Universidad, así como diferentes urbanizaciones con amplias zonas ajardinadas, donde existen algunos casos puntuales de reproducción. Durante el invierno, la especie puede registrarse casi en cualquier sitio con cierta cobertura arbustiva y arbórea.

En el término de Pinoso, durante el invierno se puede observar en campos de cultivo arbolado (preferentemente olivares, pero también campos de almendros u otros...) así como en pinares o manchas de pinar, junto con algunos ejemplares que ocupan parques y jardines del pueblo y algunos otros medios con buena cobertura vegetal, donde puedan encontrar alimento: insectos o frutillos. De este modo, es fácil de observar u oir (tiene un reclamo muy característico “tic-tic”, que le hace fácilmente detectable) en el humedal de El Prado, con manchas de carrizal y un par de olmedas junto a diferentes cultivos. También es común su presencia en los amplios carrizales que bordean el canal que evacúa las aguas residuales de la población, a su paso por el saladar del Rodriguillo; en esta última localidad, se encuentran en invierno de 1-3 aves en un transecto de 1,2 km, con máximos de 4-5 aves en noviembre, y última observación un 11 de abril, aunque la mayoría de estas aves se marchan durante la segunda quincena del mes de marzo. Sin embargo, se quedan unas pocas parejas reproductoras en las zonas más altas del Monte Coto, asociadas al bosque mixto de pinar y carrascal, con un abundante sotobosque, que cubre las laderas de umbría. En esta época no es sencillo verle, pero su canto reproductor nos permite localizarle con facilidad, a pesar de ser bastante escaso.

8 de Mayo'14 Pájaro: Lavandera blanca (Motacilla alba)

La lavandera blanca es uno de los pájaros más conocidos por la mayoría de la gente, con nombres vernáculos como pajarita de las nieves, cagafrío o, en valenciano, coeta u otros...Sus señas de identidad son una coloración blanquinegra y gris, con negro en el capirote, garganta y pecho (en plumaje nupcial, ya que en invierno pierde el color negro en gran parte); “la espalda” es gris y las zonas inferiores son blancas así como la cara. Además de esa coloración, lo más característico es su larga cola, de color negro, con las plumas exteriores blancas.

Es un ave típica de lugares frescos, generalmente cerca del agua, por lo que frecuentan las orillas de los ríos y arroyos u otros medios acuáticos; asimismo, es un ave que gusta de utilizar los medios humanizados, por lo que es fácil observarla en calles y jardines de pueblos y ciudades, descampados y en áreas urbanizadas con chalets que posean amplias zonas ajardinadas. Le gusta desplazarse por el suelo, balanceando su larga cola, en busca de pequeños invertebrados, aunque ocasionalmente realiza pequeñas carreritas y vuelos acrobáticos persiguiendo algún insecto volador. Cuando se desplaza en vuelo, muestra un característico vuelo ondulado, emitiendo un reclamo muy peculiar.

Presenta una amplia distribución por todo el Paleártico, así como en la mayor parte de la península Ibérica, aunque con una mayor continuidad en la mitad norte y la zona de Levante. Las aves ibéricas son básicamente sedentarias, con movimientos transhumantes o altitudinales invernales de aquellos ejemplares que se reproducen en las zonas climatológicamente más rigurosas. Se estima una población mínima para España de 112.419 pp (SEO-BirLife, 2003)

Es una especie gregaria, que gusta de moverse en grupitos, aunque tampoco es raro verla en solitario o en pareja, especialmente durante el periodo reproductor. En invierno, cuando llegan gran número de lavanderas del norte de Europa, frecuentan los campos de cultivo abiertos, especialmente los cultivos de regadío; así, por ejemplo, en los campos del entorno de los humedales del sur de Alicante (El Hondo, salinas de Santa Pola, etc.) invernan varios miles de lavanderas, que, ocasionalmente, se concentran en gran número en los campos regados “a manta” y campos de alfalfa. También es muy característico, a la hora de dormir, su querencia por formar dormideros en lugares idóneos, como carrizales o algunos árboles de parques y jardines de pueblos y ciudades, donde pueden coincidir para dormir gran número de ejemplares.

Durante el periodo reproductor (marzo a julio) ocupan un pequeño territorio, ubicando sus nidos en lugares muy variopintos, como agujeros situados entre las rocas, muros o tejados, pequeñas repisas resguardadas, matorrales y arbustos densos, etc. Las puestas son de 4-6 huevos, que incuban durante un par de semanas, permaneciendo en el nido, tras nacer, dos semanas más, alimentándolos los padres algunos días después de abandonar el nido, justo hasta que comienzan una segunda nidada.

En Pinoso es una especie común, con algunas parejas que habitan espacios abiertos, próximos a zonas humanizadas como casas de campo o casas situadas en el extrarradio del pueblo y de las pedanías, así como zonas con una mayor densidad de casas ajardinadas o pequeñas parcelas cultivadas, como las situadas en el piedemonte del Cabeço. Sin embargo, es durante el invierno, cuando se produce un incremento poblacional, con presencia común de unas cuantas aves en el entorno del canal que atraviesa el saladar del Rodriguillo, especialmente si el cauce ha sido recientemente limpiado de vegetación, que atrae entonces un mayor número de lavanderas (al menos 17 exs, el 1 de marzo de 2014 en 1 kilómetro de canal). Precisamente aquí, también observo en un par de inviernos diferentes, sendos ejemplares de la subespecie yarrellii (que habita en Inglaterra y presenta negro en las zonas que la subespecie nominal tiene de color gris), la última de ellas el 1 de marzo de 2014. Otra curiosa observación durante el invierno, se corresponde con la presencia de, al menos, 100 exs. que acudían a los árboles del “paseo” de Pinoso, con el crepúsculo, para pernoctar juntas. De todos modos, la especie en estas fechas invernales se hace más presente en general por todos los campos abiertos del entorno

12 de Marzo'14 PÁJARO: MIRLO COMÚN (Turdus merula).:

Pájaro de tamaño medio (24-28 cm.), perteneciente a la familia Turdidae (que incluye pájaros tales como zorzales, Petirrojo u otros vistos antes en esta página: Alzacola o Pechiazul). Presenta dimorfismo sexual, con machos de un negro intenso, que contrasta con un llamativo pico amarillo-anaranjado y un amarillo anillo periocular; hembras más discretas, de tonos pardonegruzcos. Se alimenta en el suelo, donde captura diversos invertebrados, principalmente lombrices, escarabajos, hormigas y arañas, aunque también puede consumir frutillos silvestres, especialmente en periodo otoñal. El mirlo ocupa principalmente medios arbolados y arbustivos, siendo una especie común en toda la península Ibérica así como en las islas Baleares y Canarias. En España es una especie sedentaria, aunque durante el invierno llegan mirlos procedentes del centro y norte de Europa. Se estima en España una población mínima de 735.232 pp (SEOBirLife, 2003), con algunas de las mayores densidades encontradas en naranjales de la Comunidad Valenciana.

El periodo reproductor abarca más o menos los meses de marzo a agosto, donde pueden realizar 2-3 puestas de 3-4 huevos azulados, en nidos que situan principalmente en la horquilla de diferentes tipos de árboles o en arbustos, aunque ocasionalmente pueden ubicarlo en sitios más peregrinos, especialmente en aquellas aves que viven en medios más humanizados. Cuiosamente el mirlo es una especie muy tímida y huidiza, de tal modo que cuando es sorprendido huye rápidamente, emitiendo unas ruidosas notas de alarma. Sin embargo, con el comienzo del periodo reproductor, los machos pierden parte de este carácter, posándose, visibles, en lugares destacados desde donde emiten su bonito y melodioso canto, que emiten incluso durante la noche.

En Pinoso, presente por doquier, siempre que haya la suficiente cobertura arbórea o de otro tipo de vegetación que le permita ocultarse, si lo precisa, así como ubicar su nido. De todos modos, ya comentado antes, es una especie proclive a mostrarse con facilidad, especialmente los machos en periodo nupcial, que cantan posados en lugares destacados, por ejemplo la copa de los árboles o el tendido eléctrico. Así, aparece en formaciones de pinar, tanto en masas extensas como pequeños pinares, junto con distintos tipos de cultivos arbóreos: almendros, olivos. Es una especie que se adapta muy bien a las zonas ajardinadas de zonas con chalets-jardín (falda del Cabeço) o jardines de plazas y paseos urbanos. De este modo, veo un macho cantando desde lo alto de un edificio en la plaza del ayuntamiento de Pinoso, los primeros días de marzo de 2014, rivalizando en canto con los más frecuentes y urbanitas estorninos negros. Otro medio donde también es abundante es en los carrizales del saladar del Rodriguillo y la zona del humedal de El Prado, donde aparecen unas olmedas junto a tarays, carrizal y campos de cultivo, que le son muy querenciosas.


12 Febrero'14 Sobre aves, comentaremos algunos aspectos del MOCHUELO EUROPEO Athene noctua. Si el Cernícalo vulgar es la rapaz diurna más frecuente, el Mochuelo lo es entre las rapaces nocturnas. También es cierto, que el medio agrícola que ocupa principalmente el mochuelo favorece su observación. A lo que contribuye, además, el que realice parte de su actividad durante el día, así como la frecuente emisión de voces durante el crepúsculo y la noche, pero también durante el día. Todo ello favorece que sea una especie muy conocida.

Pequeño (22 cm. de altura y 60 cm. de envergadura), de coloración pardogrisácea con abundantes motas blancas o más claras. Rechoncho, con cabeza grande y redondeada donde destacan mucho unos grandes ojos de llamativos iris amarillos. Alas redondeadas, que podemos observar si, al acercarnos a su posadero, nos vuela y podremos verle realizar un vuelo bajo, rápido y ondulado, para ponerse a salvo unos cientos de metros más allá. Antes de volar, puede realizar unos curiosos bamboleos de la cabeza y del cuerpo.

Se le encuentra como reproductor en toda la península Ibérica, desde el nivel del mar hasta alturas superiores a los 1.000 metros, aunque evita humedales y bosques muy densos, desapareciendo o rarificándose mucho en las zonas de alta montaña. Ocupa, sin embargo, una amplia diversidad de ambientes, aunque es más común en medios agrícolas diversificados, principalmente de secano, con viñedos, almendros y olivares (“cada mochuelo a su olivo”). Asimismo, aparece en dehesas y bosques aclarados así como en el borde de masas forestales y, en general en las proximidades de pueblos e incluso de las ciudades. Se estima una población mínima de 39.433 pp (SEOBirLife, 2003). En invierno, podrían llegar algunas aves centroeuropeas e incluso podría haber desplazamientos invernales de las aves que crían en las regiones eurosiberianas del norte de España, hacia zonas más cálidas del sur. De todos modos, salvo estas circunstancias, es un ave sedentaria, donde los jóvenes son los únicos que suelen realizar movimientos dispersivos de corto recorrido.

Es un cazador al acecho, que se aposta en cualquier elemento dominante como árboles, muros, montones de piedras, postes del tendido eléctrico, ruinas, etc. desde donde captura principalmente grandes insectos (sobre todo coleópteros y ortópteros), pequeños roedores y lagartijas; ocasionalmente algún pajarillo despistado. De todos modos, no es raro observarle posado directamente en el suelo. En Pinoso es una especie común en todo el territorio, aunque tampoco es que sea particularmente abundante. Más frecuente en los campos cultivados de tipo arbolado: almendros, olivos y bordes de pinares o con pequeñas manchas salpicadas de pinos. A menudo en casas en ruinas así como en mojones, ribazos y muros de piedra, donde encuentra oquedades idóneas para situar su nido, así como en agujeros en troncos de árboles o en taludes y cortados. Realizan puestas de 4-5 huevos en los meses de abril y mayo, que incuban durante un mes, tras lo cual nacen los pollos, que son alimentados en el nido y vuelan un mes más tarde, mejorando su vuelo posteriormente y aprenden a cazar, tras lo cual abandonan el territorio paterno e inician un incierto y peligroso periodo de dispersión.

Fácil de detectar acústicamente en los meses primaverales (incluso ya desde finales del invierno) y otoñales, con la llegada del crepúsculo, cuando emiten sus cantos, gritos y maullidos, a menudo contestados por otros congéneres cercanos.

Las poblaciones de mochuelos presentan una tendencia negativa, pincipalmente debido a los atropello de ejemplares, sobre todo juveniles que acuden a capturar y cazar presas que, previamente, también han sido atropelladas. A ello se le suma la intensificación agrícola y el uso de pesticidas que disminuyen o acaban con sus presas potenciales.


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